Carta a las futuras, actuales y honoríficas madres

Queridas todas:

Sepan estas dos cositas que se me vienen a la mente: lo bonito que es el “antes” y lo abnegado que será el “después” de parir. La sabia Naturaleza parece que pensó todito, pero todito, y dijo “disfrútalo desde antes porque lo que viene después es durísimo y aún hermoso. Habrás de aguantar, resistir, subvertir, defender, luchar. Llorarás. Tendrás más que corajes, rabia. Por tu hijo enfrentarás a la fregada precariedad. Los cargaras, no nueves meses, buenofuera, ¡30 años! y más. Seguro te irías de golpes contra los mismos valores que enseñaste si fuera necesario por ellos, tus hijos, por aquel, por verlo vivir así sea un segundo más. Una sola palabra: Fortaleza, eso es lo que les darás” (dijo La Naturaleza, no yo).

Ante todito eso, uno como hijo (escucha hijo) se queda loco. Las admira y se alegra de que hayan nacido, y parido, oh madres reales y honoríficas.

Salú, digo, digo, Feliz día. Adelantado para las futuras, venerado para las actuales, y merecido para mamitas que les tocó. Y sepan que estas palabras las saqué de la panza de la mía mamá (cualquier cosita, y de remate, a ella los porrazos).

Las quiero a todas.
Que sigan así, dijo también La Naturaleza.