Proyecto L. #1

Recuerdo los juegos de combate con mi padre en la sala del apartamento. Él era el “malo”. Y yo, el guerrero poderoso que siempre vencía al villano. Tenía 5 años. Vivíamos en el 6to piso de un edificio al sur de la ciudad —las otras dos especies habitaban al norte y al oeste, respectivamente. En el año 2876 no se veía eso —que los padres pasaran tiempo con sus hijos, que los dejaran ganar. Él, ya no está. Año 2900.

Entorno

Sobre la llegada de otros seres a la Tierra: acostumbrados —nunca del todo— a la presencia de los otros, a quienes llamamos los Precursores y los Gigantes. Estrés en todos los sistemas regentes del planeta (los sistemas de la humanidad: económico, político, social, monetario). Tensión por la pertenencia de los recursos. Antagonismo de credos. Supervivencia. Avances por el intercambio de civilizaciones. Consciencia de la diversidad —del fenómeno de la vida. Migrantes espaciales, en últimas. —¿somos una “raza” afable y comprensible? —¿qué nos dice nuestra reacción defensiva ante la ya acostumbrada relación con los otros? —¿somos civilizados? —¿por qué están aquí?

Historia. (¿Por qué están aquí?)

Los Precursores son nómadas. Tienen más de 12 mil años de existencia como especie inteligente (nosotros tenemos 8 mil, desde el Neolítico) y habitan en varias galaxias. Una parte de ellos es la que está ahora con nosotros. Fueron los primeros en arribar hace 100 años. Los Gigantes llegaron 50 años después —no existen las coincidencias— escapando de su propio Apocalipsis planetario por la deshidratación de sus planetas, dijeron. Las comisiones científicas para comprobarlo no son del todo concluyentes. Fueron admitidos por el Pacto Universal (nombre corto) firmado entre especies luego del arribo de los primeros. Nosotros, los humanos, renacimos —se podría decir— hace 200 años. Aunque de menor población, estamos superando la sombra de la extinción luego de las últimas dos guerras de naciones a causa de la preservación de la Tierra. Existen solo dos naciones continente: Nueva América y Odesa* (la más europea), antigua Europa. *Odesa (Ucrania).- Aleksandr Pushkin la caracterizó como «la más europea de las ciudades rusas»

Civilización(es)

Las otras civilizaciones que habitan en la Tierra, ¿amenaza o ayuda?. La convivencia de las 3 especies es asunto de total relevancia en estos tiempos. El instinto de supervivencia de la humanidad —o su intolerancia—, y el desmoronamiento de su hegemonía (antes la única especie terrestre inteligente) ha encendido todas las alarmas existenciales. Esto trajo el crecimiento de la Política Universal, mayormente dirigida por nosotros —los humanos—, y que es lo mismo decir lucha de poderes en lugar de balance. Puede que sea la práctica más perturbadora para la Convivencia. Buena o mala (la política), deja traslucir nuestra inconformidad por la presencia de los otros habitantes.  —¿qué pasaría si nosotros fuéramos los migrantes?
La política humana se empecina en la lucha de poder entre clases —y ahora, entre especies también. Influye de manera perniciosa al trato que damos a las otras inteligencias —¡pájaros tirándoles a las escopetas!—: vemos complot en todos lados: contra nosotros los humanos, de nosotros contra ellos, y contubernios de humanos y ellos en contra del otro.
Convivencia Los otros (los Precursores y los Gigantes), son trataros con aparente respeto. Hace 170 años, las ciudades adoptaron el Código Universal de Unión y Comercio entre especies habitantes de la Tierra. En la práctica no siempre sucede. La carencia de entendimiento y buenas intenciones se manifiesta en asimetrías en todas las interacciones que tenemos con ellos —miedo o egoísmo, o el uno tirando del otro, no sabemos. Las regulaciones y tratados universales no alcanzan a ser efectivos. Los abusos de conocimiento que los humanos causan —causamos— (por ser colonos terrestres) a los demás habitantes van en aumento. —¿somos civilizados?

Comercio

Aunque los sistemas humanos persisten, y rigen el planeta entero, se vienen modificando a medida que vamos ganando conciencia de las implicaciones del choque entre civilizaciones. El comercio, por ejemplo, incluye ahora otras transacciones como la del intercambio de secretos, conocimiento organoenergético entre especies y las mejoras no reguladas de capacidades humanas. Este comercio, de bienes de conocimiento y servicios, que surge del intercambio de las especies, es de los más prolíficos y cada vez más frecuentes. De ahí se explica parte de las tensiones universales y las preocupaciones para la Convivencia de las especies. En la industria sucede algo similar: los métodos de fabricación, y los mismos tipos de bienes fabricados (como los autómatas y sistemas expertos), también se han impactado. Por ejemplo: los métodos de producción varían en costo y calidad según la especie que los produzca. Tanto, que hay tratados nativos tendientes a proteger al menos fuerte: a los humanos, o al más astuto.

La Lucha

Los Precursores —así los llamamos porque estuvieron aquí antes de que nos desarrolláramos como civilización inteligente— vienen señalando desde el año 2850 injusticias, sutiles pero graves, en las leyes y tratados universales que los afectan. Alegan que nuestro progreso responde al respeto y buena voluntad que tuvieron cuando nos descubrieron, en el año 4000 a. C., al inicio de las primeras civilizaciones: “otra sería nuestra historia de no haber sido así”, dicen. Y así lo hacen sentir en el tono condescendiente de su diplomacia —como de potestad por no haber irrumpido en nuestro desarrollo. Por eso, reclaman para el bien de los suyos reciprocidad y la misma buena voluntad que nos tuvieron en su momento, al tiempo que proponen neutralidad para con los Gigantes.     Los Gigantes, seres de 3 metros, clase trabajadora por naturaleza, se mantienen lejos de los conflictos e intereses de los demás. No obstante, son foco de amenaza a la Convivencia: nosotros y los Precursores disputamos sus avances y conocimiento, a la vez, que desconocemos sus verdaderas intenciones, siendo por ello un enigma la presencia de estos seres aquí en este planeta (puede ser muy tarde cuando sepamos sus intenciones).     Lo humanos, Los Políticos como nos llaman, ostentan en estos tiempos de entendimiento entre civilizaciones la mayor parte de la hegemonía terrestre —somos mayoría en la legislación. Hacemos las leyes. Esta delicada situación puede cambiar en cualquier momento, y es ese pulso por mantener su territorio político y físico el que nos hace la más peligrosa amenaza para la Convivencia Universal.

En el concurso de diseño de soluciones de convivencia entre civilizaciones, Gabriel propuso un nuevo sistema monetario —un sistema que cobra con sangre a sus detractores. Para las demás especies la moneda de los humanos es un mal necesario, y la propuesta de Gabriel tendría que ser recibida a primera vista por las otras sociedades como una novedad retardataria, aunque útil, para permitir la convivencia de las civilizaciones —y tal vez, impedir la guerra.